ARQUITECTURA ADAPTADA AL CONTEXTO. MATADERO MADRID.



El gran reto de la arquitectura y del diseño de interiores es su adaptación a las circunstancias socio económicas de cada tiempo. En el momento actual, hemos aprendido a marchas forzadas y haciendo un ejercicio de flexibilidad y amplitud de mente, la importancia e implantación de los conceptos “multifuncionalidad” y “polivalencia”.


Y es que, la reconversión de los espacios no solo viene causada como solución a necesidades puntuales o urgentes, sino también empujada por la inexorable evolución urbana y social de las grandes ciudades. El MATADERO DE MADRID que durante seis décadas fue el principal matadero de ganado de la capital, hoy brilla como motor de innovación, olvidando el olor a reses, para renacer de sus cenizas como escenario dedicado al cine, el teatro, la literatura y el diseño, entre otros.


El Matadero y Mercado Municipal de Ganados de Madrid fue un conjunto de 48 edificios y 165.415 metros cuadrados dedicado a realizar funciones de matadero industrial y mercado en la ciudad de Madrid durante la mayor parte del siglo XX. Durante la defensa de Madrid en 1936 el Matadero se encontraba muy cercano a la línea del frente, por lo que se emplearon algunas dependencias como depósito de municiones.




Tras la guerra civil se admitieron otros usos y se construyó la nave para almacén de patatas en 1940, posteriormente transformada en invernadero en 1992. Cuando, a partir de 1970 las instalaciones comenzaron a quedar obsoletas, se iniciaron las primeras intervenciones para dotar de nuevos usos a algunas naves.

En 1996 se produjo la clausura definitiva del espacio dedicado a Matadero.

Casi una década de inactividad hasta que, en septiembre de 2005, se aprobó la modificación del plan especial de intervención, adecuación arquitectónica y control urbanístico-ambiental de usos del recinto del antiguo Matadero municipal, incrementando el uso cultural al 75% del total. A partir de ese momento, se inician las nuevas actuaciones para convertir el recinto en centro de apoyo a la creación.




La magnífica ubicación del Matadero, la dimensión de las naves, el diseño del espacio en general, así como su arquitectura hacían de estos edificios abandonados y en desuso, un lugar especial para proyectos interesantes en la creciente ciudad de Madrid. Coincidiendo con un desarrollo en el campo de la cultura y las artes en la capital, con el objetivo de proporcionar una oferta más atractiva y sofisticada al motor de su economía turística en la ciudad, se les asignó a las naves del Matadero, un papel innovador, rompedor y vanguardista. Un giro 180 grados a su concepción inicial. Una adaptación del espacio al ritmo de los cambios socioeconómicos.





Actualmente es un lugar de encuentro donde ver una película, visitar una exposición, leer, apuntarse a un taller creativo, ir a una obra de teatro, una “performance” improvisada, asistir a una conferencia, comer, jugar, pasear, ejercitarse, formarse…es el gran núcleo de creación contemporánea de Madrid, un centro de arte y creatividad abierto para todas las disciplinas dentro del ámbito de la cultura y las artes.






Hoy por hoy, es un lugar clave en la cultura en Madrid, el punto de encuentro de todas las formas del diseño: ya sea gráfico o industrial, de interiores o moda, incluso arquitectura. Lidera la agenda cultural de nuestra ciudad, se ha consolidado como un espacio cultural de referencia en el que tienen cabida todo tipo de disciplinas cada una con espacio propio.




Ejemplos de los eventos que se han desarrollado a lo largo de estos últimos años en el Matadero son PHotoEspaña, Día de la Música, el Festival de Otoño, La noche en blanco, los Veranos de la Villa, REC, ¡Acción! MAD SISMO, Festival de creación.


El Matadero es EL GRAN CENTRO DE CREACIÓN en Madrid.


Desde hace años, el Matadero de Madrid, aloja además, a la Compañía Nacional de Danza cuya misión es fomentar y difundir el arte de la danza y su repertorio en el sentido más amplio.





Lourdes Treviño mexicana de nacimiento y madrileña de acogida, es bailarina y arquitecta, y lidera nuestro estudio Freehand Arquitectura. La filosofía del estudio parte de un punto intrínseco de los valores de la danza y la arquitectura, como expresiones de arte vivos, en continuo crecimiento y cambio. Jamás estancos, siempre, libres y adaptables. Y muchos los valores compartidos en estas disciplinas, el trabajo, la técnica, la precisión, la estética, la flexibilidad. Y sobre todo el EQUILIBRIO.





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